Día 1
16:20 – Nos vemos en la estación. El tren salía poco después, aun así se retrasó 10 minutos y tardamos algo más de media hora en llegar a A Coruña.
17:30 – Al bajar, nos espera el padre de Lex Awensome para evitar el trago de subir toda la Ronda de Outeiro cargados con el equipaje. Tras unas consultas al mapa encontramos la calle de la que sería mi morada por los próximos dos días; estaba entre Ventorrillo y Conchiñas, a tiro de piedra unos de otros.
18:00 – 19:15 – Saludo a mis primos, hago el tiempo con ellos un rato y llegan sus padres, saludos de nuevo y dan las 19:00. Acabo de ver un capítulo de Martín Martín y bajo a junto Pepe, que venía de camino.
19:15 – 20:00 – Hace frío. Me pongo los guantes, recogemos a Lex y nos vamos al teatro Colón a ver el primer concierto del fin de semana: Russian Red.
20:00 – 21:30/22:00 – Disfrutamos del concierto. Cosas positivas: El aspecto instrumental me pareció destacable, nada del otro mundo pero estuvo bien; Charly, el Multiusos Fontes do Sar hecho músico; Lourdes cantando a 5 metros de nosotros, fell in love 2.0. Cosas a mejorar: Emplazamiento del concierto. Teatro + butacas = soporífero por momentos; actitud desganada de Lourdes.
22:00 – 5:00 – Cenamos en el puerto, Alex algo turco, Pepe un perrito y yo tiré de Burguer King. Vamos a la zona vieja y empezamos nuestro Oktoberfest particular. Empezamos con una Franciskaner, que en mi caso en particular se convirtió en Failciskaner, ya que los posos que acompañaban el brevaje resultaban sospechosos, así que acabé privando una Hoegaarden. Seguimos con una pinta de Guiness en el Moore’s coruñés. Chupitos en Casa Ramón, donde pude ver de cerca como se las gasta un malote de por ahí. Porrón unos, yo Estrella Galicia enfrente al Yellow & Green y finalmente a reponer fuerzas con un bocadillo de criollo, cojonudo por cierto, al propio Yellow & Green. CENSURA. Tiramos de cara al Orzán: sesión de Cazuza, Milk, Cara b, vuelta al Milk, vuelta al Cazuza, Gaultier y para casa.
Día 2
14:00 – 17:30 – Me despiertan Pepe y Alex con un bombardeo de llamadas; se me habían pegado las sábanas, y debido al refugio nuclear en el que estaba no tenía cobertura así que no podía pedir unos minutos de tregua, por lo que me duché, lavé los dientes y despedí de la familia en cosa de 5 minutos (fueron más, es para hacerme el héroe). Quedamos y nos dirigimos hasta el Espacio Coruña, en un intento de comer en el Muerde la Pasta, y digo intento porque había una cola interminable, y si bien es cierto que el resto de restaurantes estaban hasta los topes, terminamos decantándonos por la solución más fácil: McDonald’s. Terminamos de comer realmente tarde y fuimos a reposar a unos sofás que había por allí mientras decidíamos que hacer con nuestra tarde, ¿y qué decidimos? subir andando, mea culpa, para así seguir decidiendo que hacer.
17:30 – 23:15 – Una vez en el centro, vamos a la Fnac. De camino, analizamos un poco la arquitectura coruñesa y analizamos la evolución del precio del ladrillo respecto a su ubicación. Una vez allí, curioseamos un poco, que si posters, muñecospoiler de Dexter con una capa, pack del DJ Hero completo… Salimos y vamos hacia los jardines; allí, Pepe saca una bici con su tarjeta y yo me hago un Alberto Contador + Dave Mirra mientras ellos se comen un algodón de azúcar, cuando lo acaban se dan una vuelta en la bicicleta, la subimos a la cúpula donde se hacen conciertos, la bajamos y la aparcamos. Tiramos a la Fundación Caixa Galicia, donde había una exposición de fotografía de una extranjera, creo que yankee o inglesa, que sentía fascinación por lo enxebre de nuestra tierra; aquí fuimos sospechosos no se muy bien de que, pero nos persiguieron sin ton ni son por todas las plantas del edificio. Se coordinaban por sus micros y pinganillos y no nos quitaban ojo de encima. Salimos de ahí, y justo en la puerta había un puesto patrocinado por La Voz de Galicia: el asunto es que Pepe entró en el sorteo de un fin de semana en un alojamiento X a cambio de salir los 3 en una foto; el premio por participar fue un Aquarius by Radical. Cogimos la línea 6 y nos acercamos a casa un instante para coger un abrigo, tiempo en el cual tuve la ocasión de ver como el Barça de nuevo se alzaba con un título que no merecía. Fuimos a saludar a casa de Ana a la propia señorita Ruipérez, Caye y Jessica y comunicarles que, con el horario tan apretado que manejabamos, ibamos ir yendo por adelantado a la Cervecería Estrella para tajarnos con calma. Una vez allí, empezaron a correr las cañas y tapas, mientras de fondo veía como el Madrid le daba un señor baño al Zaragoza, con el Pipita en plan estrella. Llegó el resto de tropa, privamos más y antes de despedirnos le mandamos una 1906 como colofón a nuestro incipiente estado etílico.
23:15 – 2:00 – Taxi hacia el Playa (para atender al segundo y último concierto del fin de semana), con un taxista la mar de campechano. Cola para entrar. Espera bastante larga una vez dentro, pero bien llevada con el surtido casi constante de cerveza. Sale Love of Lesbian con el local repleto en un 85%, todos concentrados en las zonas de delante ya que nadie se queria comer el marrón de verlos desde Cuenca. Concierto muy bueno, entretenido, aunque como es lógico y a título personal, se dejaron algun temazo en el tintero; la superpoblación también impidió algo más de libertad de movimiento, pero bueno no hay queja.
2:00 – 6:30 – Salimos con la intención de encontrarnos con los politólogos que habían venido, y como tengo un ligero cacao mental a la hora de ordenar los sitios a los que fuimos y que cosas hicimos, lo resumiré en 3 pinceladas: Orzán y alrededores, salvaje y risas, con su nota de temeridad (cómica), eso sí, pero fue porque durante unos instantes Bear Grylls, Pocholo e Hijos de Rivera se conjugaron en una misma persona xdd. Fuimos para casa andando, como no, y cansados nos despedimos con un “Feliz Navidad” pero con la satisfacción de haber montado un lío cojonudo.
